Cualquiera que tenga un perro, ya conocerá las señales que emiten cuando cualquie
r otro perro o el nuestro se acerca a otro con malas intenciones. El perro se pone tenso, levanta la cola, las orejas, mira fijamente al adversario, enseña los dientes, gruñe, etc.
Como en todo, aquí no hay normas fijas, ya que al tratarse de seres vivos y por ello no haber dos iguales, el sentido común, debe ser el que nos guíe.
Aún así es importante que conozcamos los motivos más comunes de las peleas y qué podemos hacer para separarlos.
MOTIVOS DE LAS PELEAS
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Existen varios tipos de peleas de perros. Cada cual tiene sus propias características, y es necesario que conozcas la diferencia entre unas y otras antes de intentar tomar el control sobre esa situación.
Disputas de jerarquía entre dos machos.
Este tipo de pelea es, por lejos, el tipo más común de pelea en el entorno natural del perro.
También es el tipo de pelea en la que normalmente no hace falta que intervengas, porque si las cosas son como deben ser y como manda la Naturaleza, el resultado no debería causar daños importantes a ninguno de los contendientes.
En estas peleas parece que se estuvieran masacrando, pero es más que nada una muestra de poder que una agresión real.
Los perros machos por lo general inhiben su mordida y no desean causar daño serio exceptuando las razas típicamente usadas como perros de presa o de pelea, que van a hacer realmente daño.
Disputas de jerarquía entre dos hembras.
Esto sí es cosa seria. Dos perras que se pelean lo hacen a muerte. Las perras no inhiben la mordida como los machos. Por lo general las hembras no tienen gran predisposición a pelear, por lo que este tipo de peleas, si bien raras, son extremadamente peligrosas cuando ocurren.
(Otra nota especial: puedes considerar cualquier pelea en la que alguno de los perros, hembra o macho, es una raza de pelea, como si se tratara de una pelea entre hembras).
Disputas de jerarquía entre un macho y una hembra.
Esto es muy raro. Las hembras normalmente aceptan la dominación natural de los machos. Un macho nunca lastimaría a una hembra, incluso a expensas de su propia vida. Esto hace que una pelea entre un macho y una hembra sea extremadamente peligrosa para el macho. Si no puede huir, es muy probable que muera ante la hembra, a pesar de ser mucho más grande y fuerte que ella.
Disputas de jerarquía entre dos cachorros.
No debes preocuparte si son compañeros de camada (hermanos) o de igual edad y tamaño comparable. Si no es así, puede ser peligroso.
La naturaleza no tiene forma de solucionar el problema con dos cachorros de distintas edades y tamaño. Y los cachorros no inhiben su mordida. Esta se desarrolla en la pubertad. Por lo que un cachorro de cinco meses podría matar accidentalmente a uno de dos meses con facilidad.
Igual dos cachorros de cuatro meses que son significativamente distintos en tamaño, puede significar un peligro para el más pequeño.
Disputas entre un cachorro y un adulto.
Siempre que el adulto tenga la fuerza física para vencer, no habrá problema. Incluso una hembra jamás lastimaría un cachorro. Pero piensa en el hecho que la naturaleza considera un cachorro como "un perro que no ha llegado a la pubertad". Un perro de 8 meses ya no es un "cachorro". Es un joven adulto, y no adquiere la "protección a cachorros" por parte de otros perros.
Excepciones:
En ocasiones, los perros pelean por otras razones, diferentes a las disputas de jerarquía. En raras ocasiones (aunque sí ocurre), disputas territoriales son un ejemplo de esto. Estas peleas no suelen tener graves consecuencias, ya que el más débil normalmente huirá y se solucionará el problema.
Otras peleas se desatan por la posesión de un tesoro de alguna clase, como un juguete, comida, o la atención del amo. Se relacionan a disputas de jerarquía, ya que normalmente son la excusa para que se desate una pelea.
Dos machos que se pelean por montar a una hembra en celo también se considera una disputa de jerarquía. Por lo general son raras. Los machos "enamorados" suelen ser pacíficos.
Eso si: Nunca confiar en aquellas razas criadas por el hombre para pelear. El gen que hace que inhiban su mordida ha sido eliminado y ya no puede recuperarse.
Nos encontramos también el caso en el que un perro pequeño es atacado por un perro más grande. Esto representa un serio riesgo ya que el perro pequeño por lo general se asustará y huirá. Esto a su vez, dispara el instinto de cacería en el perro más grande, y no sus instintos de interacción social. En este caso, el perro pequeño corre peligro.
¿QUE HACER CUANDO LOS PERROS SE PELEAN?
Lo primero que tienes que considerar es si la pelea puede ser peligrosa para alguno de los dos perros. Si no es así, entonces no hagas nada. Permite que los perros resuelvan sus problemas de manera natural.
Si hay peligro, debes actuar rápido. Ante la duda, actúa como si se tratara de una pelea peligrosa.
Normalmente cometemos ciertos errores que no hacen sino empeorar la situación.
ERRORES QUE COMETEMOS
COMO SEPARARLOS
Si son razas de pequeño tamaño, debemos levantar a ambos por el pellejo del cuello ¡no del collar!, porque les podríamos ahorcar. Normalmente cuando no tocan con las patas el suelo, se sienten inseguros y paran, a parte que agarrándoles del pellejo del cuello, hacemos lo mismo que hacían sus madres cuando les reñían.
En razas que no sea posible hacer esto por su tamaño y peso, la forma ideal de hacerlo sería entre dos personas. Cada uno agarra firmemente y a la vez un perro por las patas traseras, y levantarán a la vez las patas del suelo, y lo hará caminar hacia atrás alejándose del otro perro. No soltar nunca a los perros. Después de unos minutos, los perros se calmarán. No debemos castigar a los perros. Recuerda, los perros viven en el presente, si los castigas ellos no sabrán que el castigo es por la pelea que ocurrió hace apenas un minuto.
Si sólo estás tú para separar a ambos perros, deberás actuar rápido, decidir que perro levantarás. Es importante que sepas que el perro al que levantes estará en completa desventaja, y a la merced del otro perro. Si levantas un perro que está siendo atacado por un perro de presa, lo estarás condenando a muerte. En ese caso, levanta al perro de presa. Lo más probable es que el otro también deje de pelear y sino es así, equilibras un poco la balanza.